…o cómo entender el éxito de Batman.

Una vez le pregunté a un amigo mío si no se aburría corriendo una hora cada día en la cinta estática del gimnasio. “¿En qué piensas todo ese rato?”, le pregunté.

– Me imagino que soy Superman. Salvo a la gente, estoy súper cachas, y tengo una chica guapa que me quiere. Me motivo pensando que debo entrenar para ser así.

Después de una respuesta como aquella, y tras descubrir (casi por casualidad) que el ejemplo a seguir de mi chico era Batman, quería saber más.

¿Por qué necesitamos a los superhéroes?

“No es casual que el período que va desde el “crack” del 29, hasta el comienzo de la segunda guerra mundial coincida con la aparición de Superman, Batman o Capitán Marvel”.
– Oscar Masotta (Psicoanalista, Escritor).

El verdadero éxito de los superhéroes sucedió al reinventarse a sí mismos tras la segunda guerra mundial.

Durante la guerra, el hecho de que Superman pudiera volar no era fantástico, sino que generaba falsas esperanzas. Cazar a los villanos no era bueno, sino que promovía la violencia juvenil. Los poderes porqué sí ya no eran maravillosos, porqué la gente era incapaz de creer.

A finales de la década de los 50, en la Silver Age de la historieta estadounidense, se modificaron los personajes para que fueran más creíbles para los lectores. Ya no eran seres con rayos en los ojos capaces de volar. Ahora tenían deseos, metas e inseguridades. Llevaban una doble vida que a veces resultaba una pesada carga. Se enamoraban y se equivocaban.

Entonces, el mensaje negativo cambió: Una sociedad sin héroes era una sociedad sin esperanza. Justamente porque querían lo mejor de cada persona, querían a los superhéroes.

Aunque inicialmente sólo pretendían entretener, los autores acabaron inspirando a su audiencia. Mi amigo Pepe se motivaba con Superman cuando hacía ejercicio porque veía en él los ideales a los que aspiraba. Fuerza, valentía, amor, inteligencia, esperanza…

Espera.

¡¿Acaso no es este el mismo efecto que anhelamos para nuestra marca?!

Tras la Silver Age, todo supehéroe tenía identidad, historia, misión y función. Pero ya no eran diferentes por tener poderes, sino por tener valores. Así centraban todas sus acciones, así tenían verdadera identidad, así la gente podía creerlos…

Tu marca debe ser más Batman.

“El valor de una marca es simplemente la suma de cuánto más la gente pagará, o cuán a menudo eligen estas expectativas, memorias, historias y relaciones con una marca por encima de las alternativas.”
– Seth Godin. 

En resumen: El valor es el encargado de crear la percepción y expectativas que tus clientes tienen de ti.

Se habla mucho de la importancia del Branding. Sí, puedes hacer tu análisis DAFO, rellenar grandes plantillas de autoconocimiento, ensayar tu tono y decidir tu misión. Y no son tonterías, pero lo que yo te digo es que empieces por la clave.

Te sugiero que te separes un momento del ruido marketero y te preguntes lo esencial: ¿Cuál es el valor que deseo transmitir? ¿Lo estoy haciendo?   

Asegúrate de que así sea antes de volver a dar ningún otro paso. 

Porque solo a través de él puedes hablar, resolver dudas y tomar decisiones. Y aunque no lo creas, al final eso es lo que la gente ve, y el motivo por el que decide (y decidirá) escogerte una  y otra vez.